Juan Antonio Rodriguez falleció el 21 de julio de 1898 a los 13 años de edad.
En un pueblo de Toledo llamado Valdeverdeja, hay un cementerio antiguo y abandonado. De niño lo descubrí montando en bici por el campo, pues se encuentra a cierta distancia del pueblo y decidí entrar. Sus puertas estaban desvencijadas, de hierro oxidado y muy viejo. Atravesé su puerta y lo que encontré me llamó enormemente la atención. Había muchas tumbas que emergían del suelo en pequeños montículos con la forma del muerto. En la cabecera de las mismas, había lápidas de piedra gruesa con las inscripciones correspondientes. Muchas de las lápidas se hallaban inclinadas porque el suelo o los sarcófagos sobre los que se asentaban habían cedido.
Todo estaba cubierto de enormes zarzas y a través de ellas se podían adivinar las lápidas de las que hablo. Un escenario increíble digno de cualquier película de terror y cargado de una belleza sublime. En una de las esquinas del cementerio había un pequeño habitáculo con una gran mesa de piedra muy gruesa y pesada que presentaba inscripciones en latín. Estaba sostenida por dos pilares robustos de piedra. Supongo que allí velarían al muerto antes de enterrarlo.
Justo en medio del cementerio, una gran cruz de hierro (también oxidado) inclinada se erigía como una especie de espíritu velador por las almas de los muertos. Su tamaño era de 3 metros.
Fue tal el impacto que me produjo, que años después, con mi primera cámara en mano, una Zenith (rusa) réflex analógica, decidí volver a aquel sitio a hacer fotos con la luna llena.
Al llegar, mi tristeza fue grande cuando comprobé que habían limpiado por completo el cementerio de zarzas y lo habían vaciado de lápidas. Se las habían llevado. También se habían llevado la enorme cruz de hierro que pretendía usar como modelo para la foto.
En fin, como me desilusioné un poco, no esperé a la noche e hice la foto a plena luz del día a las dos únicas lápidas que merecían la pena y me volví a casa.
¿Por qué quitaron las zarzas? ¿Por qué se llevaron la cruz? ¿Lo hicieron por los difuntos? Si yo hubiera sido difunto habría considerado ese mi paraíso particular y de ningún modo habría deseado que me arrebataran toda esa belleza salvaje. Ahora es un erial soleado, vacío, insulso, desangelado...Los pocos que allí queden, incluyendo a este niño, estarán tristes.
Este pueblo se encuentra a 170 kms de Madrid, en la provincia de Toledo. Allí pasé muchos fines de semana y fiestas de mi infancia.
Cuando yo estuve allí, ninguna calle estaba asfaltada y enormes pedruscos corrían por las calles entre los regueros erosionados que había provocado la lluvia. Un lugar especial por cuanto tenía de primitivo y original. Después lo asfaltaron y se acabó el encanto...
sábado, 26 de marzo de 2011
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He pasado muchas veces por este sitio y tambien me ha llamado la atencion todo lo que estas comentando. Todo lo que dices que falta han sido personas desconsideradas que se lo han ido llevando sin saber donde. Las zarzas fue el ayuntamiento el que lo mando limpiar para que se puediera visitar, pero ya ves, mas bien fue una ayuda para algunas personas que no tuvieran dificultades, de adueñarse de lo ajeno.
ResponderEliminar¡Hola, Anónimo!
ResponderEliminarQué pequeño es el mundo...
Un lugar olvidado como es este cementerio (no tan olvidado como yo habría deseado), un nombre propio, el de Juan Antonio Rodriguez, que no aparece en internet como una referencia a este sitio y una persona como tú que lo encuentra enterrado aquí.
Agradezco de veras tu visita y las referencias que aportas, pues deseaba saber qué había sucedido allí.
Es un verdadero placer.
Muchísimas gracias.
La verdad que te puedo dar las referencias que quieras porque aparte que he vivido en este pequeño pueblo desde que naci, es que es un lugar por el que he paseado muy a menudo. Me ha gustado, encontrarme por casualidad, una referencia de mi pueblo, de algo que no es habitual. Mi mas sincera enhorabuena.
ResponderEliminarHola.
ResponderEliminarMe alegra encontrarme un paisano de aquellas tierras.
Yo estuve por allí en la década de los 70-80, entre los 7 y los 20 años aproximadamente.
Allí teníamos una casa con un gran patio, en la calle General Mola, pero este término es algo que no tengo muy claro. Era una calle que subía muy cercana a la iglesia y desde allí, a la era. Vivíamos al lado del señor José y la señora Irene, que ya eran muy mayores y después de llevárselos sus hijos a Francia, murieron. También vivía en aquella calle el señor Baudilio con su sombrero típico, la señora Clecencia que vivía sola y que murió sentada en su silla sin darse cuenta de nada mientras veía la tele por la noche, también la que llamaban la Dorita y otros muchos que ya no recuerdo.
Los vecinos eran muy amables y tengo buen recuerdo de ellos. Las noches a la fresca con la silla y charla típica mientras las salamanquesas correteaban por las paredes blancas...
En fin, un recuerdo agradable de aquel pueblo y de aquella época.
La casa se vendió y hace años volví por allí para ver su evolución y hacer unas fotos al cementerio.
Un saludo y gracias por aportar referencias tan valiosas para mí.
Soy Dialogotomía, pero escribo como anónimo porque no puedo acceder a la cuenta.
Hola de nuevo, las personas que dices que recuerdas, yo no se quienes eran, yo por esas fechas tambien era una niña y no las recuerdo.
ResponderEliminarAqui por entonces habia mucha gente que luego emigraron, supongo que tu familia seria una de ellas. En el mes de agosto, suelen regresan muchos, por eso tenemos la fiesta del emigrante en honor a todas esas personas que se fueron.
Por las noches seguimos con la silla al fresco para charlar con los vecinos y ver jugar a todos los niños del barrio.
Me agrada que tengas un buen recuerdo de nuestro pueblo.
Un saludo
Dialogotomía.
ResponderEliminarMaravilloso internet que permite conectar recuerdos y personas de lugares tan apartados en el tiempo.
Seguro que por allí nos cruzamos alguna vez camino del río.
Yo solía ir a ver las tortugas y a asomarme a los pozos de piedra sin tapa que había. El camino iba por el cementerio más nuevo y por allí llegaba con mi padre hasta el molino del río.
Bicicleta para arriba, bicicleta para abajo. Recorrí todas las calles una y mil veces. Por las noches huía de las sombras al regresar a casa. Tenía unos amigos en la zona alta del pueblo, donde vivían "el Jesule" y "la Clemen"...
Si les recuerdas estos nombres a los antiguos del pueblo seguro que los recuerdan. Él era albañil y supongo que todavía andará por allí, porque tenían unos 35 años por aquel entonces.
Eran muy conocidos en todo el pueblo.
También recuerdo a "la Gertrudis", que tenía una tienda cerca de la plaza y a la que yo compraba las bombillas para mi bici, que siempre andaban fundiéndose. La casa de la tía Frate...una tienda que vendía de todo.
Recuerdo que no tenían letreros y tenías que averiguar dónde estaban. Eran casa y tienda a la vez y daba igual la hora a la que fueses. Te abrían y te servían de cualquier modo.
Aquello era especial para mí.
Supongo que muchas de estas cosas habrán cambiado.
También recuerdo a un barbero que tenía su barbería según bajabas por la plaza hacia la iglesia. Fui una vez allí de niño a cortarme el pelo y no volví a aparecer ninguna vez. Me dejó el cuello en sangre viva con aquella cuchilla poco afilada.
Besos.
Hola
ResponderEliminarYa empiezas de nombrar personas que si conozco, el Jesus que dices, murio hace unos años y su mujer Clemen sigue viviendo por aqui. La tienda de Gertrudis sigue estando en el mismo sitio, la de Frate es la que ya hace unos años que tambien se cerro, pero ella sigue por aqui tambien.
La barberia es otra que cerro hace años y el barbero (David) murio tambien, ya ves, son personas que se van quedando en el camino.
Un saludo
Dialogotomía.
ResponderEliminarNo sé qué decir.
Experimento sensaciones extrañas al pensar que aquellas personas se marcharon para siempre.
Cuántas historias y cuantas personas han ido quedando atrás, cuantos atardeceres, cuantas miradas, cuantas palabras...
Siguen vivos en mi mente y en la de todos los que los recordamos, pero cuando nosotros también nos hayamos ido, nada se sabrá jamás.
Es de obligado discurrir nuestro tiempo, el tiempo de todo y hemos de saber ser dignos de nuestro destino.
Es un placer saber de todo esto gracias a ti.
La saudade me ha vuelto a visitar, aunque no seré yo el que la aparte de mi lado.
Gracias, Verdeja.
Si ves mi espíritu infantil por allí en una bicicleta BH azul de paseo, salúdame.
Para lo que sea menester, aquí estoy, en los madriles y si algo crees digno de ser contado, seré todo oídos.
Un abrazo.
Muy profundos tus pensamientos, me alegro haber sido el vehiculo con el que has recordado viejos tiempos, que aunque nunca volveran siempre estaran en nuestra mente.
ResponderEliminarLa bicicleta BH azul, la puedo recordar como algo mio, ya que yo tambien tuve una. Es probable que nos cruzaramos en alguna calle y en el mismo tiempo.
Te invito a visitar paginas y blog que hay de Valdeverdeja.
Hasta la proxima
Besos...
ResponderEliminarHasta la próxima.